Ediciones Universidad de Camagüey

Sitio de Ediciones Universidad de Camagüey, editorial de la Universidad de Camagüey "Ignacio Agramonte Loynaz"

Más de mil obras en la edición 64 del Premio Literario Casa de las Américas

Con más de mil obras en concurso, procedentes de varios países, se desarrollará la edición 64 del Premio Literario Casa de las Américas, entre los días 22 y 26 de abril .

Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, dio a conocer en conferencia de prensa el jurado que evaluará los textos en cuatro categorías: Novela, Teatro, Literatura para niños y jóvenes y Ensayo de temas artístico-literario.

Serán el director y actor venezolano Carlos Arroyo, el dramaturgo colombiano Carlos Satizábal y el reconocido actor cubano Fernando Hechavarría, quienes fallarán entre 251 propuestas teatrales presentadas al certamen, destacó Fornet.

Resaltó que en el apartado de Novela, con 700 textos en concurso, el jurado lo integrarán Fabrizio Mejía, periodista y narrador mexicano; Hernán Ronsino, narrador y sociólogo argentino, y Lourdes de Armas, teatróloga de la mayor de las Antillas.

De manera especial, Fornet subrayó el regreso del escritor guatemalteco Arturo Arias al equipo que escogerá entre un centenar de obras a la mejor en la categoría de Ensayo, junto a Liliana Bellone, narradora y poeta de Argentina, y Leonardo Sarría, investigador y profesor de Cuba.

En Literatura para niños y jóvenes el jurado lo conformarán la cantautora y realizadora Liuba María Hevia, el periodista brasileño Ricardo Fernandes, y la narradora y traductora dominicana Geraldine de Santis.

México, Argentina, Cuba y Colombia son los países con más textos en concurso, refirió.

Según expresó el director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, los expertos que integran los tribunales debatirán sobre temáticas como los aciertos y deudas de la escena latinoamericana, los rumbos de la literatura infanto-juvenil, el arte de la narrativa y el canon del ensayo en la región.

Detalló que el 25 de abril se presentarán los libros ganadores del Premio en 2023, mientras que el día 26 del propio mes será la ceremonia de entrega de los galardones correspondientes al año en curso, en la Sala Che Guevara de esa institución cultural.

La premiación culminará con un concierto del cantautor Diego Gutiérrez, quien señaló que será un recuento de su discografía, aunque también interpretará temas de su disco más reciente “Primeros auxilios”, que todavía no se ha estrenado.

El espectáculo, aseguró Gutiérrez, devendrá, además, en un tributo a los músicos y compositores de temas han formado parte de la historia de la Casa y del gran suceso cultural que fue el Movimiento de la Nueva Trova, pues parte de sus raíces están en esa instalación.

Celebraremos el aniversario 65 del espacio, que a pesar de los años se proyecta con fuerza al futuro, dijo el cantautor.

A la programación del premio literario se sumará la exposición “Arte popular de Latinoamérica en la colección de la Casa”, que se inaugurará el 23 de abril en la Galería Mariano.

En palabras de Silvia Llanes, directora de Artes Plásticas de Casa de las Américas, la muestra exhibirá la colección de árboles de la vida de la institución, similares al que engalana la Sala Che Guevara, así como piezas mexicanas de madera y amates mexicanos, textiles en proceso de conservación y cerámica.

Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas, consideró que el Premio Literario que lleva el nombre de ese espacio cultural gestado por idea del Comandante en Jefe Fidel Castro y por la heroína Haydée Santamaría, es un certamen que apuesta por la calidad de los textos en concurso más allá de la remuneración económica.

A diferencia de otros lauros internacionales, el Casa, aseveró Prieto, destierra la visión de la cultura como una mercancía y eso lo evidencia el número de autores que se presentaron este año.

La Casa de las Américas es una de las primeras instituciones fundadas por la Revolución, el 28 de abril de 1959.

(Tomado de ACN)

Los consejos para no acatar de Miguel Barnet

Los días pasan, arremolinándose, frente al espejo de la vida. Frente a ese espejo se mira el poeta Miguel Barnet para sopesar, sin ánimos de permanencia, como golpes de luz en la memoria, sus horas bajo el sol. “Yo nunca fui yo realmente / siempre fui muchos cuando debía ser solo yo”, confiesa ante el espejo doméstico y este, acostumbrado a su perfil, le responde que “seguramente el olvido será lo único que sobreviva”. Por eso ha ido mordiendo el sitio dejado por su sombra, como le corresponde a cada hombre que —le dice Virgilio Piñera— come los fragmentos de la isla.

Consejos para no acatar, poemario de Miguel Barnet publicado por Ediciones La Luz en 2021 y merecedor del Premio del Lector en la reciente XXXII Feria Internacional del Libro de La Habana, no es un libro de la senectud o la provecta edad, como podría pensarse al ser escrito sobre el umbral de las ocho décadas; ni un cuaderno resumen que vuelve sobre temas frecuentes en su obra poética, aunque aquí están presentes varias de las búsquedas del joven autor de La piedrafina y el pavo real (1963).

Es un libro que se lee como un divertimento gozoso, pues aflora una reposada y, al mismo tiempo, lozana sabiduría del vivir que se detiene en la contemplación de las pequeñas cosas, en el ambiente doméstico donde surge la poesía. Para escribir estos poemas hay, en primer lugar, que haber vivido y acumulado experiencias vitales en el fiel de los días; pues, como sabemos, aquel que ofrece consejos, aunque nos pida no acatarlos, es porque ha experimentado semejantes o parecidas alegrías y dichas, pero sobre todo lances y cuitas, angustias y congojas, ya que suelen ser los consejos, justamente, amables advertencias, luces en el camino…

Este poemario valió a Barnet el Premio del Lector en la Feria Internacional de Libro de La Habana.

Así el poeta se mira en su espejo y, con una sonrisa de sutil ironía, nos advierte de esa inutilidad, pues “solo quien olvida queda libre de toda compasión”, insiste y escribe, pues “poco a poco se van agotando mis recuerdos / casi estoy en la misma tesitura / de la página en blanco…” Estos consejos son también maneras de poblar de palabras —y con ellas, de nuevas experiencias, sentidos y búsquedas— la página en blanco: “Pobre del que no sienta en su oído / el dulce crujir de las palabras”, asegura en un poema.

De Consejos para no acatar, libro que mereció el Premio del Lector en la reciente Feria Internacional del Libro de La Habana, llaman la atención varias cuestiones: la primera es su tono sentencioso, sin dejar de ser elegante. Se es sentencioso, sin que ello signifique ser enfático o proverbial, porque se acumulan experiencias y existe una voluntad, humanista por cierto, de síntesis y sedimento, de querer resumir y aconsejar, sobre todo al joven lector: “La única alegría que tiene la tristeza es la nostalgia; La felicidad casi nunca encuentra su destino”.

“Es un libro anclado en lo doméstico, en lo hogareño, en los espacios cerrados y al mismo tiempo, abiertos (…) como el umbral que separa un mundo seguro de otro mundo citadino y también escenario llamativo que destruye y construye sus estructuras”.

La segunda es cierto desplazamiento al entorno doméstico como epicentro y escenario poético. Es un libro anclado en lo doméstico, en lo hogareño, en los espacios cerrados y al mismo tiempo, abiertos: la casa y sus habitaciones, los objetos de la cotidianidad, la puerta (y también las ventanas) como el umbral que separa un mundo seguro de otro mundo citadino y también escenario llamativo que destruye y construye sus estructuras: “Apocalíptica ciudad donde acuno mi tristeza / sálvame de vivir atado a la ventura de los felices”, escribe y añade que “aquellos que vivimos en zonas de peligro / hemos aprendido a ejercer / nuestros mecanismos de salvación”.

Barnet se maravilla —como Emily Dickinson en el cerco fecundo de su Amherst natal, con quien comparte, además, esa vocación aforística en su poesía— con las pequeñas y sencillas cosas del hogar. En ellas encuentra los sedimentos para dar cuerpo a la escritura. “Solo la soledad tiene el valor / de vivir a la intemperie” y él no parece creer en la soledad, aunque sea una soledad dialogante. En estos versos hay, además, un claro rumor nocturno, como si muchos de los poemas se hubiesen escrito en las entrañas de la noche: “Es verdad que amo la noche / que nací en la noche / que mi patria es la noche…” confiesa el autor de Biografía de un cimarrón y Canción de Rachel. En esa misma noche del trópico insular brota una mirada erótica, reposada, capaz de trasmitir “un sabor de pastosa sensualidad” que prefiere la contemplación, el roce y el eros frugal más que la posesión y el desborde arduo, pues ya “la excelsa voluptuosidad cegó mi vida”.

El libro devino suceso literario durante la reciente fiesta de la lectura.

El tiempo —obsesión que hemos visto anclada en la poesía de otros autores de su generación y anterior a ella, como José Emilio Pacheco y Juan Manuel Roca en el catálogo de La Luz— recorre las páginas del libro. El tiempo y su paso indetenible; también el tiempo como historia y el hecho de ser parte de ella: “No me he puesto totalmente de acuerdo / con el tiempo…” nos advierte, sabiéndonos en buena medida “devorados por la urgencia temporal / cuando ya somos historia”.

No estamos frente a un libro crepuscular, salvo por cierto hálito nocturno que emanan sus poemas. Miguel Barnet reconoce la inutilidad de estos consejos poéticos, por eso insiste en que cada uno muerda el sitio dejado por su sombra, esa menguante pero segura compañera; en que cada uno recoja, esparcidos en el mar, los fragmentos de su isla y con ellos, como resumen de experiencia, moldee las formas de sus propios consejos, esos que también será mejor no acatar.

 

Por: Erian Peña Pupo / Imágenes: Cortesía de Ediciones La Luz

Convocan en Camagüey a Premio de Poesía Aniversario del Instituto Cubano del Libro

En saludo al aniversario 57 de la fundación del Instituto Cubano del Libro (ICL), el próximo 27 de abril, y con el objetivo de estimular la creación poética, el Centro Provincial del Libro y la Literatura, el Centro de Promoción Literaria Gertrudis Gómez de Avellaneda y la Editorial Ácana convocan a la cuarta edición del Premio de Poesía Aniversario del ICL.

De acuerdo con la convocatoria publicada en el perfil oficial de Facebook del Centro del Libro en Camagüey, podrán participar todos los escritores residentes en Camagüey, pertenecientes o no a la filial lugareña de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba con obras inéditas.

La temática es libre y se podrá concursar con un conjunto de poemas de hasta 15 cuartillas en cualquiera de sus formas, métricas y estilos en formato digital, entiéndase un archivo Word, en Arial 12, interlineado a espacio y medio, con el título del conjunto en la primera página, y se presentarán bajo el sistema de lema o seudónimo.

Las obras deben ser enviadas a la dirección electrónica librocamagüey@gmail.com y el premio consistirá en su publicación en formato de plaquette y la promoción de la misma en los espacios que ofrece el Centro Provincial del Libro de Camagüey.

El plazo de admisión vence el 24 de abril y lo resultados serán dados a conocer el día 27 de abril, fecha que celebra el aniversario 57 de la fundación del Instituto Cubano del Libro. (Idaylén Rodríguez Rodríguez/Radio Cadena Agramonte) (Foto: PL/Archivo)