Melancolía de los leones, del poeta, escritor y periodista, Pedro Juan Gutiérrez, es el título del libro de relatos breves, publicado por la Editorial Oriente, para beneplácito de los fieles seguidores de la prosa «sucia», que caracteriza al ilustre narrador matancero, y detrás de la cual hay una sólida cultura general y una preocupación filosófico-antropogénica que identifica toda su creación poético-literaria y periodística.
No es un «secreto» clasificado, que a este cronista le satisface -en grado sumo- reseñar los textos dados a la estampa por Pedro Juan, y aquí estoy, ahora, ante cincuenta relatos brevísimos, escapados de su fecunda imaginación, que coquetean con el poema en prosa (o minicuento), y en los que se destaca —con letras indelebles— la vitalidad, dinamismo y colorido de las imágenes que utiliza en ese contexto, el ritmo ágil de la escritura, característico de su estilo único e irrepetible de narrar, la «sencillez» de las historias que relata con mano firme y seguridad yoica, y lo que no puede faltar en su prolífica obra: el sustrato filosófico-antropogénico en que se sustenta su producción intelectual y espiritual.
La «sencillez» que, al parecer, distingue esas historias tiene —sin duda alguna— segundas intenciones u otras lecturas, ya que los temas que desarrolla en ellas son graves, muy serios, al indagar, desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia, en los intersticios sobre los cuales se estructura la vida del «soberano de la creación», en las contradicciones que singularizan el comportamiento del hombre genérico, condicionado, en lo fundamental, por la vigente programación sociocultural, basada no en realidades, sino en intereses de quienes defienden el statu quo,dictado por normas, tabúes y prejuicios ancestrales
Las historias están ambientadas en la década de los 90 de la anterior centuria y son expresión genuina de la literatura realista contemporánea (en el caso de Pedro Juan, naturalista), uno de cuyos eminentes precursores —en nuestra geografía insular— es el poeta, escritor y periodista, Emilio Comas Paret; así como de una literatura madura, caracterizada, esencialmente, por la solidez estilística y el uso esmerado de la lengua cervantina.
Por último, recomiendo la lectura de esta obra de las letras insulares e iberoamericanas a quienes decidan incursionar en las aguas turbulentas de la prosa elegante de Pedro Juan Gutiérrez.
