La Habana, 27 ene.— El Instituto Cubano del Libro y la Editorial Letras Cubanas anunciaron los resultados de las ediciones 2025 de los premios Nicolás Guillén y Alejo Carpentier, dos de los más relevantes reconocimientos del sistema literario cubano, que este año confirman la vitalidad, diversidad estética y rigor intelectual de la creación literaria en la Isla.
El Premio Nicolás Guillén de Poesía fue concedido por unanimidad a Edurman Mariño Cuenca por Objeto social, obra presentada bajo el seudónimo Leopold Bloom. Mariño Cuenca, una de las voces más singulares de la poesía cubana actual, articula en este libro una escritura de alta densidad simbólica y notable tensión expresiva, donde confluyen reflexión social, indagación existencial y un trabajo formal preciso. El jurado, presidido por Alex Pausides Aguilar e integrado por Lourdes González Herrero y Arístides Vega Chapú, subrayó la coherencia estilística del volumen y su capacidad para renovar el discurso poético desde una mirada crítica y contemporánea.
En el apartado de cuento, el Premio Alejo Carpentier distinguió a Alberto Marrero Fernández por Cerámica de invierno, firmado con el seudónimo Salvatore. El libro se impuso por la solidez de su arquitectura narrativa y por la construcción de personajes complejos, atravesados por conflictos íntimos y sociales que trascienden el contexto inmediato. El jurado, presidido por María Elena Llana y conformado por Edelmis Anoceto y Aida Bahr, valoró especialmente la madurez técnica del autor y su capacidad para articular relatos de resonancia universal, donde lo cotidiano se convierte en materia literaria de alto vuelo.
El Premio Alejo Carpentier de Novela recayó en Geovannys Manso por Atlas anatomofisiológico de un hombre vil, presentada bajo el seudónimo El equilibrista. La obra propone una inmersión en los conflictos familiares y morales de sus personajes, sostenida por una intensa carga dramática y una prosa que explora las zonas más incómodas de la condición humana. El jurado —presidido por Jorge Ángel Hernández, con Susana Haugh y Emerio Medina— destacó la complejidad psicológica del relato y la eficacia con que la novela construye un entramado de tensiones que mantiene su fuerza a lo largo de toda la narración.
En el género de ensayo, el Premio Alejo Carpentier fue otorgado a Enmanuel Tornés e Ileana Mendoza por Relecturas de la historia en la novela cubana actual, presentado con el seudónimo Adriano. El estudio se impuso por su rigor académico y su capacidad de diálogo crítico con la narrativa cubana contemporánea, en particular con las reescrituras de la historia desde la ficción. El jurado, presidido por Virgilio López Lemus e integrado por Yamil Díaz Gómez y Omar Valiño Cedré, reconoció el libro como un aporte sustancial a los estudios literarios, escrito con claridad conceptual, solidez argumentativa y originalidad interpretativa.
Con estos fallos, los premios Nicolás Guillén y Alejo Carpentier 2025 ratifican su papel como plataformas esenciales para visibilizar obras que dialogan con las tradiciones literarias cubanas y, al mismo tiempo, ensanchan sus horizontes estéticos y críticos.
