Ediciones Universidad de Camagüey

Sitio de Ediciones Universidad de Camagüey, editorial de la Universidad de Camagüey "Ignacio Agramonte Loynaz"

Nuevo título !!: Aplicaciones de la inteligencia artificial en la solución de problemas reales

Un libro que expone los resultados de 20 años de trabajo de académicos de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” y la Universidad Central de Las Villas “Martha Abreu”, así como especialistas de otros sectores, en el uso de la Inteligencia Artificial en los campos de la salud humana y veterinaria, el transporte, las construcciones, la educación  y la gestión de sistemas eléctricos

Autores: Yailé Caballero Mota y otros

(Descarga será habilitada en próximos días)

Todos los libros del mundo

Cuando me inicié como lector —muy tempranamente en mi vida— pensé que podría leerme todos los libros del mundo. Tanta era mi voracidad, tan grande y buena la oferta, que de veras lo pensé. Lo primero que cayó en mis manos fue la edición de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, entrega inaugural de la Imprenta Nacional de Cuba. Mi tío lo adquirió por unos centavos en marzo de 1959.

Al poco tiempo nos mudamos, de la ciudad de Santa Clara al batey del Central Carmita, donde no había biblioteca ni librería, pero los libros siguieron entrando a mi casa, procedentes de distintas manos; las de mi hermana mayor, estudiante de bachillerato entre 1963 y 1966, las más promisorias. Por algo más de tres pesos compró, en la feria del libro que uno de aquellos años se celebró en Santa Clara, el equivalente a una maleta de ejemplares.

“Las Ediciones Huracán, las colecciones Cocuyo, Radar, Espiral, Pluma en Ristre, Contemporáneos, Manjuarí, La Rueda Dentada, Literatura Universal, Voces y muchas más estuvieron durante décadas al alcance de todos los bolsillos, pues rara vez el precio de un libro sobrepasaba un peso”.

Así fue que tuve en mis manos los cuentos de Edgar Allan Poe y Robert Luis Stevenson, la compilación de Cuentos norteamericanos, preparada por José Rodríguez Feo, Memorias del club Pickwick, de Charles Dickens, Crimen y castigo, de Fiódor Dostoeivski, Mobi Dick, de Herman Melville, La princesa de Cleves, de La Fayette, Papá Goriot, de Honorato de Balzac, La vida es sueño, de Calderón de la Barca, El Don apacible, de Mijail Sholojov, y algunos más, que leí entre los 14 y 15 años.

Los libros siguieron acompañando mi adolescencia, juventud y madurez desde la creciente industria gráfica cubana y un sistema editorial que no paró de acopiar y poner al servicio de un pueblo ya alfabetizado —y escolarizado en su máxima expresión— todos los libros del mundo.

Las Ediciones Huracán, las colecciones Cocuyo, Radar, Espiral, Pluma en Ristre, Contemporáneos, Manjuarí, La Rueda Dentada, Literatura Universal, Voces y muchas más estuvieron durante décadas al alcance de todos los bolsillos, pues rara vez el precio de un libro sobrepasaba un peso. En ese sentido tengo la satisfacción de que el primer libro mío que pasó por la red comercial —el decimario Y dulce era la luz como un venado— publicado por la editorial Letras Cubanas en 1989, se vendió al precio de 0.40 centavos; el segundo, de 1991, por 1.20. Ambos se agotaron; el libro en aquellos días no competía con tanta desventaja contra el pan.

La crisis de impresión de libros que vivimos hoy, derivada de las agudas carencias asociadas a una economía bloqueada y en tropezosa reestructuración, no es la primera. Igual las que vivimos a inicios de los años setenta y en la década de los noventa.

De ambas el libro siempre salió airoso, porque en todo momento tuvo el respaldo de una voluntad política que parte del principio de que la construcción del socialismo, aun en las más complicadas situaciones, es una tarea de hombres cultos. La prueba de la permanencia de ese principio la tenemos en la Feria Internacional del Libro de este año, en su trigésimo segunda edición.

En relación con las crisis precedentes, me atrevo a comentar: a inicios de la década del setenta, recién emergido el país de la que se llamó “zafra de los diez millones de toneladas de azúcar” (fue de algo más de ocho) casi todas las industrias, incluyendo la gráfica, habían sido paralizadas para volcarse a las tareas de epopeya productiva; las librerías, a falta de novedades para vender, pasaron a una modalidad alternativa: el intercambio de libros.

“En las dos primeras décadas de este siglo se pudo incluso pasar a lo que se llamó ‘masificación’ de la cultura, que propició el nacimiento de muchas editoriales a lo largo del país y la consolidación de las que ya existían”.

La dinámica era sencilla: usted veía uno que le interesaba y se lo podía llevar, sin costo, siempre que dejara otro. Quizás muchos no sepan que fue así, o no lo recuerden, pero es real. Antes de que se recuperara la producción, desde mediados de la década del setenta hasta finales de los ochenta, nuestras visitas a las librerías no eran para la adquisición, sino para el trueque.

En 1990, como es conocido, colapsó el que llamábamos “campo socialista” —Unión Soviética incluida— y las publicaciones fueron de las primeras en sufrir el impacto: las editoriales y revistas recesaron. Fue entonces que se concretó el proyecto que llamaron de las plaquettes, experiencia que materializó eficazmente lo que hoy llaman “encadenamiento productivo”: el Instituto Cubano del Libro y la Integración Poligráfica instrumentaron un acuerdo mediante el cual, con la recortería de papel y los sobrantes de las bobinas con que se tiraban los periódicos, se producirían textos literarios en sueltos que se embuchaban en una cartulina doblada. Fue una variante de emergencia que salvó de la muerte a la circulación de la literatura. A medida que la crisis se iba superando, retornamos al libro.

Recordemos que en 1993 se despenalizó la divisa y que muchas producciones, entre ellas la del libro, pasaron a financiarse con esa moneda. También que aquellos días, por decisión del gobierno, la cultura disponía de todo lo que lograra ingresar, porque de esa forma, a través del esquema de financiamiento cerrado del Fondo para la Cultura y la Educación (Fonce), se recuperó con creces la producción de literatura impresa.

“La lectura y estudio de algunas de las variantes asumidas en las crisis anteriores pudieran tener utilidad para analizar y resolver el enorme problema que parece rebasarnos”.

En las dos primeras décadas de este siglo se pudo incluso pasar a lo que se llamó “masificación” de la cultura, que propició el nacimiento de muchas editoriales a lo largo del país y la consolidación de las que ya existían. Algunas de esas editoriales, con el tiempo, les subieron la parada a las nacionales en materia de excelencia de sus catálogos, diseño y acabado de sus libros. Con ellas se rompió una de las bases más dolorosas del fatalismo geográfico.

La crisis de hoy, seguramente más aguda que aquellas, nos presenta como alternativa la producción de libros digitales, en detrimento coyuntural del libro de papel. Pero me consta que existe la certeza de que es necesario recuperarlo en ese, su formato tradicional.

La lectura y estudio de algunas de las variantes asumidas en las crisis anteriores pudieran tener utilidad para analizar y resolver el enorme problema que parece rebasarnos. Y si a ello le sumamos la presencia de variables inéditas, como la existencia de nuevos actores económicos y —una vez más— la solidaridad de amigos del mundo, tendremos un repertorio posible para reanimar la producción.

Todos los libros del mundo esperan por sus lectores cubanos. La mayoría de los cubanos esperan por los libros. Hagamos que desborden nuestras bibliotecas en todos los formatos posibles, atesorables, acariciables, descargables, legibles, cada vez más bellos y profundos, ajenos a los criterios mercantiles con que se manejan en tantos sitios de alta tradición literaria. Ganemos el pan y hagamos el verso. El verso, aunque en otro sentido, alimenta tanto como el pan. (Por: Ricardo Riverón Rojas, para La Jiribilla.cu)

Concluyó en Santiago de Cuba la Feria del Libro

Con la comercialización de un millón 300 mil títulos impresos y más de dos mil digitales en toda Cuba, concluyó hoy la edición XXXII de la Feria del Libro.

En el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución, de Santiago de Cuba, Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, refirió la realización del evento en las complejas circunstancias en que vive el mundo, y especialmente la isla caribeña por las restricciones impuestas por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Según expresó, se desarrollaron más de 6 200 acciones literarias y artísticas, y presentaron más de mil novedades en formato físico y digital, en tanto participaron 435 representantes de 56 países, cifra récord esta última, muestra de solidaridad y confianza en la mayor de las Antillas.

La asistencia total del público fue de más de dos millones 200 mil personas que, pese a las limitaciones, demuestran la avidez del pueblo, de manera especial niños y jóvenes, por el libro y la literatura, señaló.

Destacó la labor, en esta ocasión, de Salones Profesionales, proyecto Nuestra Historia, los pabellones infantiles Tesoro de Papel y las aulas de lectura.

El proyecto Cubadigital en su sexta edición, con el concurso de 97 entidades cubanas y extranjeras, representó una avanzada que se consolida en el uso de las nuevas tecnologías, para el bien de la cultura y el sector, manifestó.

Rodríguez Cabrera dijo que Brasil como país invitado de honor regaló un programa representativo de su cultura, arte y saberes, lo cual será recordado como un trascendente momento de las relaciones entre ambos países.

Señaló la amplia programación del evento, que se extendió por todo el territorio nacional y, además de contemplar las dedicatorias centrales, rindió homenaje a los más destacados escritores y hechos literarios de cada región.

Transmitió el reconocimiento a quienes, encabezados por el Partido Comunista de Cuba y el Gobierno, sortearon todos los obstáculos, a fin de brindarle a la familia cubana esta fiesta de las artes, que se reafirma cada año como el mayor evento cultural del país.

En la cita, el ensayista y crítico Francisco López Sacha, uno de los homenajeados del encuentro internacional, mereció el reconocimiento Visitante Distinguido, otorgado por la Asamblea Municipal del Poder Popular, por su loable contribución al desarrollo de la cultura local y nacional.

Sacha refirió que la feria es el espacio ideal creado por la Revolución cubana para establecer el principio de Fidel Castro de que la Revolución no le dice al pueblo, ¡cree! le dice, ¡lee!

Reconoció el esfuerzo, en aras de brindar libros de todo tipo y temáticas a la población, quien lo acoge muy bien.

A la ceremonia de clausura asistieron Beatriz Johnson, primera secretaria del PCC en la provincia, el gobernador Manuel Falcón, Fernando León Jacomino, viceministro de Cultura, y funcionarios e intelectuales del sector.

(Tomado de ACN)

Otorgados Premio Nacional de Historia 2024 y Crítica Histórica 2023

El Premio Nacional de Historia es el máximo reconocimiento a los historiadores y se otorga por la obra de la vida.

El jurado conformado para el otorgamiento del Premio 2024, integrado por Olga Portuondo Zúñiga, Alberto Prieto Rozos y José Abreu Cardet –Premios Nacionales de Historia–y por los doctores Félix Julio Alfonso López y María Caridad Pacheco González (presidenta) acordó por unanimidad conferir el galardón al Dr. Israel Escalona Chadez (Santiago de Cuba, 1962), profesor de la Universidad de Oriente, “tomando en consideración su meritoria trayectoria como investigador y docente, jalonada por una obra reconocida por la solidez, la integralidad y la cientificidad, que en algunos casos ha sido justamente reconocida con importantes premios de la Academia de Ciencias de Cuba y de otras instituciones académicas del país.” Los estudios en torno a figuras cimeras del independentismo cubano como José Martí y Antonio Maceo, el examen de la historiografía nacional y santiaguera y el acercamiento a personalidades relevantes de los períodos neocolonial y revolucionario constituyen los ejes esenciales de la notable producción del profesor Escalona Chadez.

Premios de la crítica histórica 2023

Los premios de la Crítica Histórica estimulan los mejores libros de historia presentados a concurso.

Al Premio de la Crítica Histórica Ramiro Guerra Sánchez concurren monografías y ensayos históricos publicados por editoriales nacionales, universidades, centros de investigación y asociaciones; en tanto al Premio de la Crítica Histórica José Luciano Franco Ferrán pueden optar monografías y ensayos históricos procedentes de editoriales territoriales pertenecientes a los Centros Provinciales del Libro y la Literatura. Por su lado, el Premio de la Crítica Histórica Hortensia Pichardo Viñals se constituye para reconocer compilaciones bibliográficas o documentales publicadas por cualquier editorial del país.

Premio de la Crítica Histórica Ramiro Guerra Sánchez 2023

El jurado integrado por los doctores Dolores Guerra López, Jorge Hernández Martínez y Francisca López Civeira (presidenta), después de evaluar los libros propuestos acordó, por unanimidad, otorgar el premio al volumen El puñal en el pecho. Imaginarios políticos y rebeldía nacional, de Félix Julio Alfonso López y bajo el sello de la Editora Historia. Es esta una sólida investigación que reconstruye –desde el acercamiento a las figuras de Gaspar Betancourt Cisneros y Joaquín de Agüero– la evoluciónde una de las corrientes políticas más polémicas de nuestra historia: el anexionismo camagüeyano de mediados del siglo XIX,

Premio de la Crítica Histórica “José Luciano Franco Ferrán” 2023

El jurado conformado para el otorgamiento, integrado por el máster Jorge Silverio Tejera y los doctores Yoel Cordoví Núñez y Fabio E. Fernández Batista (presidente), después de evaluar los libros propuestos acordó, por unanimidad, conceder el premio al volumen Fray Candil. La pluma del diablo, de la autoría de Urbano Martínez Carmenate y bajo el sello Ediciones Matanzas. Esta obra destaca por la solidez de su propuesta investigativa, la solvencia del método biográfico empleado y la vocación estilística presente en su prosa ensayística.

Premio de la Crítica Histórica Hortensia Pichardo Viñals 2023

El jurado conformado para su otorgamiento, integrado por el Premio Nacional de Historia Urbano Martínez Carmenate y las doctoras Paula Ortiz Guilián  y Leidy Abreu García (presidenta), después de evaluar los textos presentados, acordó por unanimidad adjudicar el premio a la obra 26 de Julio: el asalto que incendió las nubes, de Frank Josué Solar Cabrales y bajo el sello editorial Ocean Sur. Este volumen presenta un hilo conductor coherente, constituye un aporte dentro de la historiografía cubana contemporánea y tiene potencialidades para su uso en la docencia.

La entrega de los premios se efectuará el próximo 24 de febrero, a las 4.00 p.m. en la Sala Nicolás Guillén, en el marco de la XXXII Feria Internacional del Libro de La Habana. (Tomado de Cubadebate)

¿Cuáles serán las propuestas de la XXXII Feria Internacional del Libro de La Habana?

Este jueves comienza la XXXII Feria Internacional del Libro de La Habana, que se extenderá hasta el próximo 25 de febrero en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña. Para ofrecer los pormenores de esta fiesta literaria comparecieron este martes en la Mesa Redonda autoridades del Instituto Cubano del Libro (ICL).

Juan Rodríguez Cabrera, presidente del ICL, comentó que entre las novedades de esta edición se encuentran las Aulas de Lectura, que funcionarán a lo largo del país, a las que asistirán alumnos y profesores. “Será un marco propicio para el intercambio y un impulso importante al Programa Nacional Por la Lectura”.

En esta XXXII Feria se pone a las manos del público más de mil títulos, entre físicos y digitales. En este sentido, el directivo informó que, a partir del proceso de bancarización que se lleva a cabo en el país, los lectores podrán adquirir sus libros tanto con dinero físico como en tarjeta.

En toda Cuba se dispondrán de más de tres millones de ejemplares para el público, que también podrá adquirir sus libros digitales que se podrá descargar gratuitamente en sus presentaciones”, explicó Rodríguez Cabrera.

Esta apuesta por el libro digital parte de estar en sintonía con el desarrollo tecnológico del mundo donde cada día son más los lectores que eligen este formato. Además, adquirir los insumos para la producción física de libros es muy costoso en todo el orbe, agregó el presidente del ICL.

“Cuba mantiene abiertos sus 186 sellos editoriales, y su Sistema de Ediciones Territoriales se ha ido incorporando a la producción de libros digitales viéndolo como una oportunidad porque el libro digital viaja a la velocidad y distancia que no puede hacer el libro físico”, refirió Rodríguez Cabrera.

En esta Feria se inaugurará la tienda virtual bajo la dirección librocubano.enzona.net para que el público pueda acceder al libro digital.

“También trabajamos con Ruth Casa Editorial, Citmatel, Abril y otras plataformas que hacen que el libro llegue lugares que de otra forma no lo haría”. El precio promedio del libro cubano, acotó, sigue siendo una inversión del gobierno en la formación del capital humano que necesita la construcción socialista.

Un amplio programa literario

Este jueves comienza la XXXII Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate (Archivo).

Sobre el programa literario, Josué Pérez Rodríguez, vicepresidente del ICL, explicó que la principal sede del evento será la Fortaleza San Carlos de La Cabaña. “Este programa es muy amplio, con 17 subsedes, entre ellas el Pabellón Cuba que acogerá la Feria Provincial, paralela a la FILH”.

Según el vicepresidente, la concepción del programa parte de la temática de esta edición “Leer es construir identidad”.

Pérez Rodríguez señaló que en el Salón Profesional tendrá lugar una conferencia inaugural titulada “Leer en Español: El Instituto Cervantes como embajador de la Lengua Española en el mundo”, que será impartida por Luis García Montero, director del Instituto Cervantes y uno de los grandes poetas del idioma.

El día 17, los historietistas de Brasil, en conjunto con la Vitrina de Valonia, se reunirán en el Salón Profesional para ofrecer un encuentro entre dos naciones, donde habrá una conferencia sobre inteligencia artificial.

Por su parte, la Biblioteca Nacional comenzará sus actividades con un homenaje a Hernán Rivera Letelier, Premio Nacional de Literatura Chileno. También habrá un homenaje a la escritora colombiana Laura Restrepo, que participará en la Feria desde muy temprano. La biblioteca tendrá además su encuentro científico bibliotecológico.

Los más pequeños contarán con el Pabellón Infantil Tesoro de Papel, y todos los fines de semana habrá espectáculos en la Sala Guillén, afirmó Pérez Rodríguez. De igual modo, en la sala Dora Alonso se desarrollarán talleres y se presentarán libros de escritores extranjeros para niños y jóvenes.

En un esfuerzo entre el Ministerio de Educación y la Editorial Gente Nueva, se desarrollarán aulas en los pabellones J, con dinámicas diferentes.

Llegará, como es habitual, el proyecto Nuestra Historia, compartido por varias instituciones; así como la XIII edición del Encuentro Jóvenes Escritores de Iberoamérica. En este último comenzaron a participar de forma voluntaria jóvenes de toda Latinoamérica. Luego algunos han sido reconocidos como grandes figuras y han regresado como tal para participar del encuentro. En esta ocasión, estará dedicado al 75 cumpleaños de Roberto Manzano y al décimo aniversario de la muerte de la joven poeta venezolana Caneo Arguinzones.

Pérez Rodríguez explicó que, como país invitado de honor, Brasil trae figuras relevantes a la Feria. Es el caso de Frei Betto o Conceição Evaristo, una de las grandes poetas de ese país. Más de 65 brasileños estarán participando en la Feria y traen más de 6 000 libros, muchos de los cuales donarán a instituciones y comunidades cubanas.

¿Cómo fue organizado el evento?

Los niños, adolescentes y jóvenes son públicos clave para el evento. Foto: Archivo.

Sobre la logística de la Feria, la directora de la Cámara Cubana del Libro, Iyamí Palomares Mederos señaló que el evento se concentró nuevamente en la Cabaña, aunque tendrá presencia en otras subsedes de la capital.

“Específicamente en la Cabaña hemos hecho algunos cambios. Las salas de presentación estarán en el recinto ferial. Tendremos varias que son habituales: la Lezama, Carpentier, Portuondo, Nicolás Guillén, Dora Alonso, pero también otros espacios como el Salón Profesional y el proyecto Cuba Digital, que también estarán en el recinto”, comentó.

El país invitado de honor cambió la ubicación de su sala en esta oportunidad. Ahora estará en el K5 y K6, frente a la Plaza de Armas del recinto ferial, lo cual le facilita mayor cercanía con las salas de presentación y con el proyecto Nuestra Historia.

De acuerdo con Palomares Mederos, se mantendrá el apoyo del transporte para cruzar el túnel de la Bahía. El refuerzo estará en Monte y Cárdenas, desde las ocho de la mañana hasta después de terminada la ceremonia del cañonazo.

“Estamos exhortando a las personas a que compren las entradas con antelación, que se están comercializando desde enero. Así se evitan las grandes colas, sobre todo los fines de semana. Se venden en sitios presenciales, como la librería Fayad Jamís, o por la vía digital, a través de La Papeleta”, dijo.

No obstante, quienes deseen comprar las entradas en el recinto ferial podrán pagarlas allí, en efectivo o por transferencia.

Para la compra de libros, todos los expositores nacionales tendrán habilitados sus códigos QR. Se podrá hacer la compra de los ejemplares impresos por transferencia, pero también la compra y la descarga de los libros digitales por código QR.

En el sitio de la Feria (www.filhcuba.cu) se conocerá toda la programación del evento, que abrirá sus puertas al público el viernes próximo.

Sobre su inauguración, que tendrá lugar el jueves, el presidente del ICL Juan Rodríguez Cabrera explicó que comenzará a las seis de la tarde, y contará con la asistencia de la dirección del Gobierno cubano, diplomáticos, funcionarios del país invitado de honor, representantes de todas las provincias y destacados escritores cubanos y extranjeros.

Tras la culminación del evento en La Habana, se extenderá a Occidente, del 6 al 10 de marzo; al Centro, del 13 al 17; y a Oriente, del 20 al 24.

El directivo reconoció que en esta oportunidad seguirá existiendo una diferencia de precios entre los libros nacionales y los traídos del exterior. “Nunca el precio de un libro de un expositor extranjero se va a parecer a la subvención que el Estado cubano hace para que el libro siga llegando a la familia”, advirtió.

No obstante, señaló que habrá descargas gratis de libros digitales y, ante las limitaciones actuales, la Feria se acercará al barrio.

“Este es el empeño de una nación que quiere demostrar al mundo que, a pesar de las dificultades, su fiesta del libro será una realidad. No faltará la entrega y estoy seguro de que nuestro pueblo nos acompañará en este importante evento cultural”, concluyó Juan Rodríguez Cabrera. (Por: Randy Alonso Falcón, Thalía Fuentes Puebla, Yilena Héctor Rodríguez /Cubadebate)

Disponible la versión digital del libro “Cuba indígena hoy: rostros y ADN”

Ya está disponible la versión digital del libro “Cuba indígena hoy: rostros y ADN”, de los investigadores Alejandro Hartmann (Historiador de Baracoa), Beatriz Marcheco (Directora de Genética Médica) y Enrique Gómez (Sociólogo del CIPS) y los fotógrafos artistas: Héctor Garrido, de España y Julio Larramendi, de Cuba.

Es un texto de un alto valor documental y artístico, que rompe con el mito del exterminio de la población aborigen de Cuba, demostrando a través de los estudios de ADN su permanencia hasta nuestros días.

También será presentado en la Feria Internacional del Libro de La Habana. Aquí les compartimos el enlace para descargarlo.

Hay mucho de historia, pero también de cultura y los resultados son sorprendentes y emocionantes: la existencia en Cuba de descendientes de sus pueblos originarios. Una de las aseveraciones más asombrosas: Panchito, el Cacique de la Montaña, de provincia de Guantánamo, tiene un 40 por ciento de sangre de los aborígenes cubanos, los arahuacos, conocidos como taínos.

(Tomado de Cubadebate.cu)