Ediciones Universidad de Camagüey

Sitio de Ediciones Universidad de Camagüey, editorial de la Universidad de Camagüey "Ignacio Agramonte Loynaz"

Di- Versos: Omar Pérez

Omar Pérez    

                                                                      

Poeta de amplio registro expresivo. Su poesía comparte inclinaciones civilistas que hacen notar también poetas como Carlos Alfonso e Ismael González Castañer. Lo acompaña, lo empuja una fe que el mismo crea, y que, por ende, aborrece todo aquello que se le intente vender con significados. ¿Para qué? Si él es capaz de crearlos.

Por consiguiente, su poesía muchas veces se aleja de lo poético pues «lo poético es lo contrario de la poesía […] lo que aparece como poético en una cultura quiere decir que ya fue asimilado, deglutido, organizado». Y aquí «de lo que se trata es de hacer poesía inventando algo que no era poético pero que puede ser poético».[i]  Cultiva una poesía que siempre fue inquisitiva, cuestionadora y de instinto antropológico. Ayer, un tanto más mordaz, hoy más sabia, humana y lúdica.

Por eso somos alertados contra las apariencias, pues en la mesura, en las buenas maneras, en la aceptación también pervive lo falso. Sus poemas nos adentran en los insondables mundos que trazan asuntos como la identidad y la comunicación, y las disímiles relaciones que entre ellas se establecen, pues se aspira al entendimiento común entre las personas más allá de su lengua materna, a través de una combinación entre el español y «la revelación de palabras que introducen otros lenguajes». Dicha comunión tiene como premisa la preocupación por la lengua y la estela viva y mutable de sus significados, asuntos que podemos apreciar en todos los libros anteriormente publicados por Omar Pérez.

Y en aras de ella se buscan nuevas vías, por ejemplo: el autor echa mano a todos los resortes que ponderan y saborean la oralidad, dígase la vuelta a la rima, el reflejo de la copla callejera y la tonada —quiere unir canto y conocimiento, algo propio de la poesía popular, cuando no pareciera estar de moda— el término y la oración religiosos, el desvío o recombinación de la sintaxis de un refrán en busca de un nuevo conocimiento; la invención de palabras, o el despliegue de un virtuosismo que toma cuerpo a través de la improvisación preñada de sabiduría, donde aflora inevitablemente el espíritu de los Versos sencillos de José Martí, o el instinto lúdico[ii] a través del cual fructifica la creatividad, la elocuencia, la profundidad y la eficacia expresiva.

En estos poemas la oralidad en sus bordes traviesos apunta a lo cubano, a la copla callejera que Guillén bien reflejó pero con temas más espirituales.[iii] El poeta mezcla ciertos sesgos de la poética de Pound y Eliot con el lenguaje popular e incluso el tono criollo y mulato de la poesía de Guillén para hablar de libertad —tema capital del libro y me atrevería a decir que de la poética del autor—, trazar una filosofía que recurre a lo lúdico como parte de su urdimbre —pues desenfado y rigor se unen a la hora de abordar el lenguaje—.

En tal sentido hallamos un salmo que es un son. Tal concepto de libertad conlleva una identificación tan fuerte del ser consigo mismo que en ello radica uno de los pilares de su identidad. El cuerpo, el ser, la libertad y las maneras son una misma cosa. La vileza y el egoísmo del mundo convidan inevitablemente a inventar la maravilla en tu cuerpo, el castillo en ti mismo sin miedo.

Por eso en su obra se enuncia que la existencia por sí sola tiene sentido, sin esperar nada de nadie, ni albergar o figurarse grandes expectativas, respirar como opción suficiente, suprema, bordadora de vida. En un mundo tan perverso solo te queda ser bueno y construir tu mundo: el que levantas tú sin la bondad ajena.

Verdades que a primera vista pudieran resultar amargas nacen aquí en forma de canción junto a marcas de la filosofía Zen que permanecen, y toda la agresividad que pueda pervivir es la que describes tú con tu cuerpo para alcanzar el saldo que el mundo «debe ofrecer». Pues el mundo mejor forma parte del mundo peor y viceversa, y ser bueno es la única postura que, aunque parezca increíble, pudiera dar algún destino o dividendo.

En aras de comunión, fe y entendimiento se construye esta poesía y toma cuerpo esta poética. Aquí la poesía es ritmo, entonación, cadencia, canción, copla que pasa, nombre que suena, procesión de nombres que desfilan por la mente con todos y ningún sentido, pero están y avanzan; eticidad que se percibe con las palabras de todos los días, con las metáforas que me permite construir el ámbito del asere; esencia de lo cubano: lo grave y lo ligero dando vueltas en su naturaleza.[iv]

Son muchos también los guiños a la tradición, palpables en varios rezumos de  su poética, emparentados con las relaciones que se establecen entre existencia y creación y verdad y belleza,  lo fructuoso del dolor, y la poesía y la vida como lugares para el sentido sin condicionalidad.[v] El afán comunicativo o la honda comprensión en  estas páginas prueban que la poesía, como decía Coleridge, es la facultad que permite al hombre el más pleno conocimiento del mundo a través del equilibrio y reconciliación de cualidades opuestas y discordes: de lo igual con lo diferente, de lo general con lo concreto, de la idea con la imagen, de lo individual con lo típico, de la sensación novedosa y reciente con objetos antiguos y familiares, de un estado superlativo de emoción con un nivel superlativo de orden. Entre el instinto humano, superhumano y la curiosidad o la ansiedad lingüística, transcurren los afanes de esta poesía.

Datos del autor

Poeta, crítico literario, ensayista y traductor. Nació en La Habana el 19 de febrero de  1964, graduado de Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de la Habana (1987), ha realizado estudios de las lenguas italiana y holandesa.

Obras publicadas     

  • Algo de lo sagrado.
  • Oíste hablar del gato de pelea.
  • Lingua Franca.
  • Canciones y letanías.
  • Crítica de la razón puta (Premio Nicolás Guillén de Poesía, 2011)
  • La perseverancia de un hombre oscuro (Premio Nacional de la Crítica, 2000, en la categoría de ensayo).
  • Lo que es. Poetas de la lengua neerlandesa.

Selección de poemas

La victoria de los desobedientes

En la multitud
un hombre ha pateado disimuladamente una paloma
muchas veces antes de recogerla.
Hay una sola vida y la envolveremos con escamas
hay una sola vida y la cubriremos con las palabras de otros
la palparemos disimuladamente varias veces
antes de decidir que la queremos.

El despelote

Matar no te hace verdugo
comer no te hace caníbal
volar no te hace paloma
ni discurrir te hace almíbar
Soñar no te hace quijote
singar no te hace feliz
flotar en el despelote
como un árbol sin raíz
Brotar como hace la yerba
como hoja en el tocón
ser para la mosca, mierda
y para el niño canción
Saber la verdad que encierra
la angustia desarrollada
la misma verdad: la tierra
sabe a tierra y sabe a nada
Quería la vida muerta
de una vez, para dejarla
quería cerrar la puerta
y lo que hago es quitarla.

La melodía del código

Después del baño
se recuerda preferiblemente a los padres
se recuerdan sus mejores lecciones
y las úlceras que les impidieron reposar.
El número favorito de las madres es la suma de hijos,
el del padre es la cantidad de años que demore en merecer la muerte
El padre lo enseñó a suspirar y lo adiestró
en el variado uso de las manos,
la madre le enseñó a no embriagarse nunca fuera del recinto.
Así la ternura del guerrero,
La ferocidad a manera de bruma
estropea las pupilas del hijo pródigo.

Los responsables no somos nosotros

Hay un indigente que duerme junto al cajero automático
los responsables no somos nosotros
hay un candado en la puerta de cada escuela, de cada jardín
hay rejas en los balcones
los responsables no somos nosotros
hay un teléfono que llama y no recibe, hay un teléfono
que recibe y no llama, los responsables
no somos nosotros
los monumentos huelen a orines, el pan huele a cucaracha
el café huele a miedo
los responsables no somos nosotros
en el parque hay cuatro niños, junto al parque hay 40 condones
los responsables no somos nosotros
el niño y el adulto se miran con suspicacia
el negro y el blanco se miran con rencor
la mujer y el hombre se miran con hastío
los responsables no somos nosotros
el zapato que compras tiene una piedra en su interior
la casa que compras tiene un ladrón en su interior
el auto que compras tiene otro comprador en su interior
la máscara que compras es el rostro de tu vecino
los responsables no somos nosotros
reparar el pavimento es complicado, cortar el árbol es simple
los responsables no somos nosotros
del techo gotea alcohol, de los desagües rezuma amoniaco
de los muros brota alambre de púas, los responsables
no somos nosotros
el custodio conversa con el custodio en el idioma de los custodios
el delincuente conversa con el delincuente en el idioma de los políticos
el creyente conversa con el ateo en el idioma de los siquiatras
los responsables no somos nosotros
en la televisión se tratan de maestro a maestro
en la calle se tratan de ignorante a ignorante
en la escuela se tratan de víctima a víctima
los responsables no somos nosotros
hay miles que gritan viva viva viva
hay millones que callan callan callan
los responsables no somos nosotros
con las lápidas se hacen mesas para las cafeterías
con las bisagras se hacen tarjas para los dignatarios
con los testimonios se hacen telenovelas
los responsables no somos nosotros
en un páramo se perdieron 7000 vacas
en un estadio se perdieron 7000 toros
hay un martillo de aplastar testículos a la puerta del mercado
los responsables no somos nosotros
dado que no somos los responsables
justo es que tampoco seamos nosotros.

[i]Edoardo Sanguinetti en Entrevista a Guillermo Piro. Archivo 3 puntos. Blog El palenque, Julio de 2007.

[ii]Dicho instinto toma cuerpo en varias de las intertextualidades que percibimos en el libro, sobre todo en las martianas: «el amor, Dante, a la tierra/No el apego del veterani». «“Dante’s Fool” /El amor, madre, a la tierra/ veamos si es fácil apagarlo…» «Etnos». En estos puentes con Abdala apreciamos la violencia sintáctica de silenciar un sujeto, un complemento y comenzar otro período por la porción que le parece más intensa

[iii]Véase el poema «Buffalo Flamenco»: La Metafísica/La Metaespíritu/La meta meta/Dónde la meto? / Dónde la meto? / Plata y picante/ Me prometiste/ Luna y alambre/ tú me dejaste/ tú me dejaste/ La Metafísica/ La Metaespíritu/ La meta meta/ Dónde la meto?/[…]/ En la fiesta del Caballo/Donde yo te conocí/ La fiebre tuvo su término/ Pero no la calentura/Pero no la calentura.

[iv]Consúltese los poemas «Martí.doc» y «Maceo.doc».

[v]«como un niño que corre a contárselo todo a su abuela/La repugnante tarea de escribir/Y el reverso debe ser tan bello/ Como el verso, caramba». «Balade (Promenade). Pues, como sabes, el destino/incruento del logos/ es hallar en la vida una ceniza ardiendo», «Etnos». «Qué harás con tu/ juguete de estilo, / tu estilete/ pues a ti, el escudo, la llave o trozos de basura/ no te importan. / Sin ritmo, cero comida/Ni madre que se la meta». «He vivido el jolgorio de las letras».

La construcción de la imagen femenina en la poesía de las hermanas Loynaz

Rebeldes y patriotas por herencia, las hermanas Loynaz supieron alzar su pluma ante un mundo contrario a cualquier voz femenilDulce y Flor, quietas en su casa del Vedado, hicieron brotar la semilla fértil de la poesía. Aunque una más reconocida que la otra, no cabe duda de la excelencia de ambas. Quienes componían versos desde la edad temprana dibujaron un universo íntimo, aislado de su caótico tiempo.

En su poesía, fundamentalmente intimista, habita una singularidad femenina, el aislamiento del mundo. La otredad planteada por Simone de Beauvoir, un apartado diferente, pero el cual supieron transformar en materia poética. Muestran un paisaje interior de su ser, único, pero válido para cualquier mujer que las lea. Los poemas «Isla» y «La poetisa vieja», el primero de Dulce y el segundo de Flor, son un vívido ejemplo de ello, pues aunque ambos textos difieran en su temática, evocan la soledad y el aislamiento femenino.

Es en esta condensación, que nacen una serie de imágenes recurrentes en sus poemas, las cuales dan cuerpo al imaginario femenino, demostrando así que su naturaleza parte de dos raíces esenciales, una telúrica y otra espiritual.

La primera es un arte nacido de la tierra, pero que debe buscar la cima de lo infinito, constituye la cumbre del pensamiento humano, alejado de su naturaleza salvaje, arropada en las ideas y la filosofía. El agua, en su manifestación sensorial, trasciende su mera cualidad física para convertirse en un vehículo de expresión emocional y cultural.

En el contexto insular, el agua adquiere una relevancia aún mayor, representando no solo el entorno geográfico, sino también un sentir arraigado a la experiencia de habitar un espacio limitado y rodeado por el mar. Esta conexión sensorial se extiende, en la poesía, a la representación del alma femenina.

La atribución de una naturaleza inconstante, rebelde y libre al ser femenino, en paralelo con las características del agua, revela una profunda conexión simbólica. Esta asociación se evidencia en la voz lírica citada, donde la identidad femenina se define a través de la imagen del agua que «crece del mar y muere de él», que se alza para luego deshacerse en «nudos desatados». Esta fluidez y dinamismo reflejan la complejidad y la capacidad de transformación inherentes a la experiencia femenina.

La cita «Me come un mar de arcángeles sin cielo, naufragados» intensifica la carga simbólica del agua, sugiriendo una inmersión en un espacio liminal donde los límites entre lo divino y lo terrenal se desdibujan. Este «mar de arcángeles» puede interpretarse como una representación de las fuerzas espirituales y emocionales que moldean la identidad femenina, a la vez que alude a la vulnerabilidad y al potencial de «naufragio» inherentes a la condición humana.

Igualmente existe otra imagen telúrica de peso ligada al carácter neorromántico de su obra, donde la naturaleza constituye una metáfora de la mujer y su sentir, explicado desde la raíz de lo sensible y la plenitud del alma. Los elementos naturales son personificados, y dotados de caracteres femeninos: la tierra, la flor, la mariposa, la nube, la estrella, la raíz, la planta y las frutas.

Estos elementos, culturalmente han sido asociados a lo largo de la historia con las féminas; la naturaleza como madre de la humanidad. En el poema «Tierra cansada», de Dulce, se aprecia una magnifica expresión de lo anteriormente expuesto: La tierra se va cansando, la rosa no huele a rosa… La mariposa volará toda una tarde para reunir una gota de miel… ya no son las frutas tan dulces como eran otras.

La expresión «de miel… ya no son las frutas tan dulces como eran otras» revela una proyección del estado emocional del yo poético hacia el mundo natural. La disminución de la dulzura en las frutas sugiere una pérdida de la inocencia o de la alegría, que se manifiesta en la percepción sensorial del entorno. Esta proyección es fundamental para comprender la relación entre el sujeto lírico y la naturaleza.

La idealización de la tierra y la asociación de lo femenino con lo romántico sugieren una visión particular del mundo natural como un espacio de refugio y de identificación. La tierra, en su feminidad, ofrece un eco de las emociones y experiencias del sujeto lírico, creando una relación de empatía y de resonancia que es característica de la sensibilidad romántica.

Para adentrarse en la vertiente de tono espiritual se retoma el poema de Flor «La poetisa vieja»introduce una imagen de autoflagelación que revela una profunda crisis espiritual. La expresión «Soy la muchacha aquella, que aun sabiéndose amada, nunca diera a la vida verdadero valor» sugiere un sentimiento de culpa y de arrepentimiento por no haber aprovechado las oportunidades que la vida le ofrecía. Esta autoflagelación se manifiesta como una negación del propio valor y una autocrítica severa.

La segunda imagen de carácter espiritual se encuentra en el sacrificio, imbricado, en el caso de estas autoras, con la simbología cristiana. Este elemento también ha sido representativo en la construcción social de la imagen femenina, la mujer debe ser sacrificada, pero solo por lo moralmente correcto; de no resultar así, estas son satanizadas. Pero dichas poetas han de seguir el legado de Sor Juana, que, aun profesando una profunda fe, han de levantarse contra las barreras que las separen de la poesía y su sentir.

En sus obras el sacrificio se presenta como un reto de vida, un camino a la continuidad por mero acto de esperanza; es un peso que les ha sido asignado y con el que deben cargar. Un mal necesario comparable con la crucifixión, pero para salvarse solo a sí misma. Esta imagen se manifiesta con claridad en el texto «El mismo camino», de Flor: Hay que ir siempre por el mismo camino que yo sola he cruzado… ¡y llegar hasta ti ¡Para luego alejarme por el camino… con los ojos llenos de tarde!

La noción de sacrificio, tal como se manifiesta en la obra de estas poetas, exhibe una complejidad que trasciende la mera internalización de mandatos socioculturales. Si bien es innegable la influencia histórica que asocia lo femenino con la abnegación y el autosacrificio, la resignificación que las autoras imprimen a este concepto opera como un mecanismo de resiliencia y autoafirmación.

El sacrificio, lejos de ser asumido como una imposición heterónoma, emerge como una elección consciente, un acto de resistencia individual. Se postula que esta actitud no se limita a una simple aceptación pasiva del sufrimiento, sino que se configura como una estrategia de empoderamiento, donde la poeta transforma la adversidad en una fuente de fortaleza y creatividad. En consecuencia, el sacrificio se conceptualiza como una manifestación de rebeldía implícita, una forma de subvertir las expectativas impuestas y reclamar la autonomía sobre la propia existencia y expresión artística.

Además de los aspectos mencionados, existen otros que caracterizan el imaginario femenino de su poesía. Estos son los elementos que conforman la construcción de lo femenil, declarados en la obra de Simone de Beauvoir. En ellos están las claves para desentrañar el sentir de la mujer, y es precisamente ese sentir, el que desborda Flor en uno de sus poemas sin titular, donde expresa: Para ti yo quisiera ser la estrella más alta… Pero más que estrella y flor prefiero ser mujer.

No cabe duda de que el texto encierra dentro un tono sensual que conduce al erotismo, rozando con suavidad las papilas más superficiales del deleite. Obviamente una actitud impropia de una dama de su época, pero totalmente natural para las féminas de todos los tiempos.

Hay en Dulce también una carga erótica en varios de sus poemas, desde el uso de los rasgos de la feminidad como metáfora, hasta la expresión más insinuante del amor; en «Deseo» dice: Que me sean tus brazos horizonte y camino, camino breve y único horizonte de carne: Que la vida no vaya más allá, que la muerte se parezca a esta muerte caliente de tus brazos.

El erotismo en la mujer, visto desde su propia óptica es un desafío a la sexualidad impuesta, un acto de irreverencia ante la sociedad que la condena. Estas hermanas supieron levantar desde su estética, una rebelión desde la palabra.

Dentro del entramado de representaciones exploradas, resulta pertinente destacar la temática de la maternidad, una experiencia ausente en la vida de ambas poetas, quienes manifestaron un anhelo profundo por ella. La procreación, a lo largo de la historia humana, ha constituido un distintivo intrínseco de la feminidad, una vivencia, ya sea apreciada o rechazada, inherentemente ligada a la condición femenina.

Más allá del deseo individual de procrear, la imposibilidad de concebir puede generar en las mujeres una sensación de vacío existencial, una percepción de carencia en su propia corporalidad. Este escenario se observa en el caso de las hermanas Loynaz.

Ambas autoras plasmaron en sus composiciones poéticas la gestación de ese hijo imaginario, expresando la desilusión y el desconsuelo derivados de la infertilidad. Tanto Flor como Dulce abordaron dicha temática, como se evidencia en el poema «Canto a la mujer infértil» de esta última. En la obra, se describe la profunda sensación de vacío que experimenta una mujer ante la imposibilidad de dar vida, lo que puede conducir a una percepción de inutilidad y a una autocrítica destructiva. La referencia a la «Madre imposible, pozo cegado, ánfora rota» ilustra la internalización de una imagen femenina definida por la carencia maternal.

La vindicación de lo femenino emerge como un motivo recurrente en la poética de estas autoras. No resulta sorprendente que, como integrantes de una colectividad históricamente marginada, ellas plasmaran su perspectiva sobre dicha condición a través de la escritura. Además, cada poeta encarna una figura reivindicadora, ya que el simple acto de escribir desafía las convenciones sociales y se erige como la voz de aquellas que no son escuchadas.

La palabra debe liberarse, como se expresa en el poema «Sin nombre II» de Dulce, donde la autora se identifica plenamente con su creación. La mujer, en su singularidad, experimenta y vive una realidad diferenciada. El anhelo expresado por Flor en uno de sus textos, «Quién fuera libre como la luz, corazón mío», refleja el deseo de ser auténtico, de manifestar la propia identidad sin temor al juicio ajeno.

De manera paralela a los versos de declaración, se encuentran aquellos que denuncian la opresión. La oración de una rosa flagelada por los hombres y el matrimonio de una hija del diablo sin conocimiento de su consorte, constituyen ejemplos representativos de la obra de las hermanas Loynaz.

En ellas se condensa el arte poético de las grandes musas, seres capaces de generar un deleite singular para el espíritu. Sumirse en sus versos equivale a sumergirse en el imaginario de todo un género, trazando surcos en el corazón y destilando estrellas de belleza. Representan un alegato de autenticidad para todas las mujeres de esta tierra, quienes, incluso careciendo de los medios para plasmar su ser, siempre poseerán su palabra en el aire, la que vuela libre.

Día del Libro Cubano: Otro modo de reverenciar a la cultura nacional

Cuba conmemora el Día del Libro Cubano cada 31 de marzo, una fecha especial instaurada en 1981 como homenaje a la creación de la Imprenta Nacional en 1959 bajo la dirección del escritor Alejo Carpentier. Aquella decisión, materializada mediante la Ley 187 del Gobierno Revolucionario, no fue solo un acto administrativo, sino un proyecto cultural y social que democratizó el acceso al conocimiento.

Con el surgimiento de la Imprenta Nacional de Cuba en 1959, cuya primera tirada, por sugerencia del líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, fue la de 100 000 ejemplares de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, quedó también inaugurada la Biblioteca del Pueblo.

Este 2025, cuando la fecha ya se ha convertido en Jornada por el Día del Libro Cubano, viene celebrándose con múltiples actividades culturales, en la cual destacó el emblemático espacio Sábado del Libro que presentó el pasado 29 de marzo el poemario Cambios de Estación, de la escritora Carmen Serrano Coello, publicado por Letras Cubanas.

La escritora Carmen Serrano en el espacio Sábado del Libro. Foto: Instituto Cubano del Libro

Una jornada literaria que se expande

El Ministerio de Cultura de Cuba, quien encabeza la expedición cultural por los barrios, en trabajo conjunto con sus institutos y consejos, rindió homenaje a esta fecha.

Expedición cultural en la comunidad Tierra Brava, en Campo Florido, Habana del Este. Foto: Ministerio de Cultura de Cuba

Durante la jornada, se realizaron presentaciones de libros, se promovió la venta de novedades editoriales y participaron autores destacados, continuando el legado de la Feria Internacional del Libro, concluida el 23 de marzo en Santiago de Cuba.

En la Biblioteca Nacional “José Martí”, la celebración incluyó una iniciativa denominada “Biblioteca Abierta”. Durante el evento, se entregó la colección completa de la Biblioteca del Pueblo y un conjunto de materiales a cada biblioteca provincial del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas.

La recopilación incluye obras clásicas de la literatura cubana y universal, abarcando géneros infantiles y juveniles con el objetivo de fortalecer las tradiciones culturales de la nación. El acto contó con la participación de Omar Valiño, director de la Biblioteca Nacional, y Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro.

El libro y la lectura como parte de la identidad nacional

Bajo el lema “Todo el país en libros”, se impulsó la Campaña Nacional por el Libro y la Lectura, profundizando en la lucha contra la colonización cultural. Este esfuerzo también reflejó los veinticinco años de logros del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), otra iniciativa del Comandante en Jefe que sigue estimulando a personalidades literarias de diversas regiones.

El tradicional evento Jubileo de Letras Cubanas, acontecido en la librería Fayad Jamís, celebró  el Día del Libro Cubano homenajeando a la reconocida periodista y poeta Basilia Papastamatíu, quien celebró su 85 cumpleaños entre amigos y público reafirmando la riqueza y diversidad de la literatura cubana.

Desde Santiago de Cuba cerró sus puertas la XXXIII Feria Internacional del Libro

El evento cultural de mayor amplitud y alcance en la mayor de las Antillas, la Feria Internacional del Libro, cerró su edición 33, como es tradición, en Santiago de Cuba, tras reconocer “a todos los que la hicieron posible (…) a la República de Sudáfrica y los más de 400 representantes extranjeros, cifra récord que da muestra de la seguridad y confianza que inspira Cuba (…), y el respeto a la diversidad, con la realización de más de 6 300 acciones artístico-literarias”.

Así lo destacó el presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL), Juan Rodríguez Cabrera, en el emblemático Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo Grajales. Trascendió, igualmente, que fueron presentadas más de 1 300 novedades editoriales, “y se comercializaron unos 2 400 000 libros físicos –de los que 510 000 ejemplares se vendieron a precios subsidiados por el Estado–, más de 3 000 en formato digital, y la asistencia estimada ascendió a 900 000 personas”.

Rodríguez Cabrera también dijo que, en sus 25 años, “el sistema de sellos editoriales territoriales ha puesto a disposición del público lector cinco millones de ejemplares”.

En la ocasión, le fue entregada la Llave de la Ciudad de Santiago de Cuba a la destacada intelectual Francisca López Civeira, y el reconocimiento de Visitante Distinguido a Virgilio López Lemus –a quienes estuvo dedicada esta edición 33–, concedidos por la Asamblea Municipal del Poder Popular; así como el reconocimiento Con el Esfuerzo de Todos Venceremos, del Gobierno Provincial, al sello editorial Ediciones Santiago.

Ante la primera secretaria del Partido en la provincia, Beatriz Johnson Urrutia; el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau; otros dirigentes políticos, gubernamentales y del sector de la Cultura, artistas y escritores, se anunció que la 34 edición de la Feria estará dedicada al Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, “quien nos legó su obra imperecedera y su ejemplo”.

Aproximaciones a la industria del libro en Cuba y el mundo

Analizar el comportamiento del mercado global de libros en los últimos años nos deja muchas interrogantes y esperanzas; también nos impone un camino hacia el aprendizaje constante. Son muchas las variables que se bifurcan, desde el impacto de la pandemia del COVID-19, la disruptiva incursión tecnológica, la pugna entre los grandes grupos editoriales y los pequeños, hasta el blockchain y los NFT.

Atrás ha quedado la controversia avivada desde el año 2010 respecto a si el libro en formato digital desplazaría por completo al libro impreso. Si bien el mercado del libro digital crece cada año, aún está lejos de sustituir al libro impreso. Un estudio del sitio Statista sitúa el mercado de libros electrónicos en un 13,3 % de un mercado total que ronda los 140 000 millones de dólares.

El libro en papel continúa siendo una invención tecnológica sofisticada, que recrea conexiones emocionales y estéticas únicas. Del mismo modo, en la llamada era del metamodernismo, la experiencia de la lectura se desarrolla en múltiples formatos, y el libro electrónico es una oportunidad extraordinaria. En este sentido, el libro en formato papel y electrónico son complementos para la lectura, no adversarios.

La pandemia del COVID-19 y la complementariedad del libro electrónico y el de papel

El eBook debe servir para que el lector elija desde la crítica, no desde el algoritmo. Foto: Archivo.

Quizá ningún experto en el mundo pudo prever todos los rostros de la pandemia en la industria editorial. Cuando el confinamiento impidió el acceso a las librerías, la industria del libro enfrentó desafíos sin precedentes. Miles de pequeños emprendimientos quebraron, los poligráficos dejaron de imprimir libros, y las industrias papeleras disminuyeron drásticamente la producción de papel y aumentaron la producción de cartón para responder al comercio electrónico. Para los grandes grupos editoriales el alza del comercio de libros electrónicos significó su existencia y expansión.

En el caso particular de Cuba, bloqueada de participar en el comercio electrónico mundial —también en lo relacionado con libros— esta preferencia por formatos digitales fue muy evidente en los cientos de miles de descargas gratuitas (cifras inéditas) realizadas a través del portal Cubaliteraria.

Sin embargo, después de meses de confinamiento y uso excesivo de las pantallas, la necesidad de los libros impresos empezó a crecer. Varias investigaciones sobre el impacto psicológico del confinamiento, como el publicado por la revista Computers in Human Behavior (2021) y The Lancet y Journal of Affective Disorders, señalaron que la fatiga digital incrementaba los niveles de estrés, ansiedad y fatiga mental.

Las ventas de libros impresos comenzaron a elevarse otra vez. El reconocido librero colombiano Álvaro Castillo me confesó que, en la etapa de pandemia, sus ventas de libros aumentaron significativamente, siempre apoyadas por una promoción acertada en las redes sociales. Experiencias similares sucedieron en Cuba, donde el Centro Provincial del Libro de Camagüey se destacó en sus resultados comerciales por las estrategias desarrolladas para llevar el libro solicitado hasta los lectores.

El mercado global de libros se analiza esencialmente en términos de ingresos. Estados Unids es el más grande de todos, genera hasta 30 mil millones de dólares al año. Le sigue Europa, y China, con ingresos de hasta 20 mil millones de dólares. América Latina tiene sus mayores mercados en México y Brasil, seguidos por Argentina y Colombia.

Ese dato mercantil siempre será sesgado, porque, en realidad, el mercado global de libros, en las últimas décadas, se ha ido condensando en un número reducido de gigantescos grupos editoriales. Penguin Random House, el más grande del mundo, publica en más de 50 idiomas y en el mercado hispanohablante ha adquirido sellos icónicos como Alfaguara, Sudamericana, y Debolsillo, entre otros.

El dominio cada vez mayor de estos grupos reduce el horizonte creativo, fomenta el fenómeno de escritor mediático, simplifica la complejidad cultural e influyen decisivamente en el estado de opinión: sus autores están casi obligados a realizar un sinnúmero de entrevistas en medios de prensa hegemónicos. Todo eso sin hablar del férreo dominio sobre las plataformas digitales y la presión desleal sobre editoriales y librerías pequeñas.

Un fenómeno como la autopublicación ha intentado escapar de ese magnetismo, aunque con muchísimos inconvenientes que van desde la calidad hasta la saturación en plataformas de ventas. La web 3.0, basada en el blockchain, sí parece tener todo para equilibrar un poco las reglas del juego. Propone un sistema descentralizado, donde los usuarios pueden interactuar de igual a igual en cualquier ámbito transaccional.

Por otra parte, NFT (non-fungible tokens) es una tecnología que permite crear un activo digital único e indivisible que se almacena en el blockchain como si fuera una criptomoneda, pero a diferencia de estas, no es intercambiable porque cada unidad tiene un valor único. En otras palabras, cada copia vendida de un libro digital es original, como si fueran ejemplares de libros impresos y numerados.

Esta tecnología, que se basa en su transparencia, permite ser verificada en todo momento y conocer al dueño de cada copia. Es una garantía incuestionable sobre la propiedad intelectual. Si un autor verifica la autenticidad de su libro, se registra en el blockchain como únicamente suyo.

Cada vez que se venda una copia, en cualquier plataforma que pueda existir, la editorial y el escritor recibirán el porcentaje de derechos de autor que les corresponda por cada reventa. El blockchain permite perpetuar la monetización de la propiedad intelectual, porque todas las transacciones están registradas y son trazables.

En el modelo actual, los datos están centralizados y muchas veces ocultos; en cambio, en el blockchain todas las transacciones son públicas. La poca transparencia de las copias digitales y su paradero siempre ha causado inquietud y desconfianza en los escritores.

No solo la industria editorial global logró sus innovaciones en el área digital. Contrario a lo ocurrido con la desaparición acelerada de los grandes poligráficos destinados a la impresión de periódicos, las tecnologías de impresión y distribución de libros logró incorporar cambios y su adaptabilidad a las demandas.

Algunos colegas plantean con añoranza cómo en Cuba se lograba producir hace décadas 50,000 ejemplares o más de un título determinado. Sin embargo, esa realidad no es solo de Cuba, y los parámetros de tiradas de ejemplares que existen hoy en el mundo son similares a los de nuestro país. Si en los años ochenta se apostaba por imprimir 200,000 ejemplares de un bestseller, hoy en día llegan a 100,000 ejemplares con una distribución global o se van imprimiendo según se agote la tirada anterior. Lo estándar es publicar entre 3,000 y 5,000 ejemplares.

Por otra parte, la impresión bajo demanda y la impresión digital han logrado una calidad similar o superior a la tradicional offset, con la posibilidad de realizar tiradas mínimas que incorporan formas muy eficientes de distribución en todo el mundo. Para nuestro país, todavía es un desafío este tipo de impresión, por el alto costo que conlleva producir un ejemplar con esta tecnología.

Cuba y los retos de su sistema editorial

El libro en Cuba se concibió de manera diferente al resto del mundo. No es que sea mejor o peor, es diferente, como bien recalca en eventos internacionales Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro. La lectura y el acceso a la cultura se concibieron desde el inicio como un derecho. La acción más simbólica fue la publicación de El Quijote, de Cervantes, con una tirada masiva de cien mil ejemplares para una población de poco más de 6 millones de habitantes, donde casi el 24 % era analfabeta.

Posteriormente se creó y perfeccionó el sistema editorial, profundamente subsidiado por el estado. En el año 2000 se inicia el Sistema de Ediciones Territoriales y se impulsan otra vez las publicaciones para sustentar el nuevo diseño de la Feria Internacional del Libro, única en el mundo, porque recorre todo un país.

En el año 2001 abre sus puertas la Editorial Electrónica Cubaliteraria y el Portal Web del mismo nombre, dedicado a la promoción de la literatura cubana. Fue la única Editorial Electrónica con un Portal Web dedicado a la literatura y, quizás, la única de las pocas editoriales puramente electrónicas fundadas en Latinoamérica en esos años que existe hoy en día.

La creación del Proyecto Cuba Digital y la implementación del Programa Nacional para el Desarrollo del Libro Digital han logrado importantes avances en innovación.  En consulta con el destacado librero uruguayo Boris Faingola, expresidente del Grupo Iberoamericano de Editores (GIE), este proceso difícil ha fortalecido al sistema editorial cubano en comparación con otros países latinoamericanos que asimilan estas tecnologías a través de los grandes grupos editoriales y la globalización del comercio electrónico.

En las condiciones económicas actuales de Cuba, y en medio de la implementación de un nuevo modelo económico, sustentar la industria del libro es un reto. Largo es el camino desde que se entrega un original en una editorial hasta que se toma un libro en las manos.

En él intervienen varios organismos, desde la compra de insumos en el exterior (Ministerio de Comercio Exterior), procesos productivos del libro (ICL, editoriales e industria poligráfica), empresas transportistas y comercialización (Centros Provinciales del Libro y la Literatura y sus librerías). Este efectivo encadenamiento es muy vulnerable en épocas de crisis económica.

Hace años, en un intento de hacer más sustentables y prósperas a las editoriales, algunas de ellas se convirtieron en empresas, para después rectificar y regresarlas al modelo presupuestado. No estaban creadas las condiciones para su existencia. La política cultural respecto al libro no debe entrar en contradicción con la Cuba de hoy.

Es necesario que el principio de que el libro y la lectura continúen siendo un derecho de todo el pueblo no se pierda ni en un ápice. Un ejemplo acertado de la subvención es la Biblioteca del Pueblo, su impacto entre los lectores es la típica inversión en cultura que no se puede medir en términos económicos directos, pero está más que probado que no se trata de un gasto.

Solo el costo poligráfico de un ejemplar de un tomo de El Ingenio, esa maravillosa obra de Manuel Moreno Fraginals, es de 400.00 CUP, y su precio de venta es de 80.00 CUP. Esa diferencia se muestra sin tener en cuenta los costos puramente editoriales, y el hecho de que los insumos se adquieren en divisas.

Es acertado que la política de precios no se aplique idéntica a todas las temáticas; es decir, no se subvenciona por igual un libro como La Edad de Oro, de José Martí, que un libro sobre el trabajo con metales en la escultura, por ejemplo.

Sin embargo, quedan muchos nichos abiertos; para nadie es un secreto que existe una amplia demanda de la población en otros productos asociados al conocimiento que son comercializados a altos precios, en la Feria del Libro de La Habana, por expositores extranjeros.

Tanto para el sistema editorial como para las empresas poligráficas, e incluso los emprendimientos privados, lograr encadenamientos productivos y esquemas de financiación que respondan a esas necesidades sería una oportunidad de competir, respaldando la política cultural en cuanto a los contenidos y también con precios más justos para la población.

De la misma manera, debemos preguntarnos, ¿solamente es válido producir ediciones populares, es decir, libros de factura modesta, aún cuando sean o no de ficción? ¿Por qué no realizar ediciones de mayor calidad en su factura, teniendo en cuenta que la industria ha implementado una inversión con tecnología de primer nivel en el mundo?

Por supuesto, esos libros no podrían ser subvencionados, sino que corresponderían a otras estrategias comerciales dentro del país y también en el exterior. ¿Quizá también debamos preguntarnos si la subvención al libro por el estado, en todos los casos, deba aplicarse en el momento de fijar el precio al producto y no después, cuando podría aplicarse una subvención directa a determinado grupo de lectores, por ejemplo, estudiantes universitarios?

Si el sistema editorial logra dinamizarse de una manera más proactiva, los escritores cubanos percibirán un mayor derecho de autor, y oficios como el de editor o traductor (que no tienen formación académica específica) también obtendrían mejores beneficios económicos.

En este sentido, el ICL ha impulsado durante tres años consecutivos el Foro de Negocios Editorial y se encuentra en trámites con la Cámara de Comercio de Cuba para obtener una licencia de exportación que permitiría trazar nuevas y más ambiciosas estrategias comerciales hacia el exterior.

Las Editoriales Cubanas, todavía con limitaciones, han actualizado su cartera de servicios para Cuba y el mundo. Editoriales, con más de 50 años de existencia como Gente Nueva, Nuevo Milenio, Letras Cubanas y Arte y Literatura, por solo citar algunos ejemplos, necesitan visibilizarse más en las ferias del libro de la región, porque poseen la historia y la calidad suficiente en sus catálogos para ser referentes en Latinoamérica. Con la misma inventiva y resiliencia de la RISO, que este año cumple 25 años, es preciso preservar lo ganado y avanzar en el nuevo escenario económico y cultural que se abre paso en el país.

Falleció la destacada intelectual Cira Romero Rodríguez, a los 79 años

En la noche de este 16 de marzo falleció en La Habana, a los 79 años de edad, la destacada ensayista, investigadora, profesora y crítica literaria cubana Cira Romero Rodríguez.

Nacida el 10 de enero de 1946, en la Ciudad de Santa Clara, se licenció en Letras por la Universidad Central de Las Villas. Fue miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua.

Desde 1971 se desempeñó como investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística José Antonio Portuondo Valdor y ejerció la docencia por más de veinte años en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

Es autora de importantes obras, resultantes de su labor como investigadora, tales como: Moral y Sociedad en la novelística de Carlos Loveira; Las horas completas de un escritor cubano de origen gallego: Lino Novás Calvo y Fragmentos del interior. Lino Novás Calvo: su voz entre otras voces.

Preparó y publicó más de 10 compilaciones de y sobre literatura cubana y fungió como prologuista de numerosos libros. Tuvo a su cargo la edición crítica de dos novelas cubanas del siglo XIX: Una pascua en San Marcos y El Rancheador. Textos suyos circularon nacional e internacionalmente a través de diferentes publicaciones periódicas.

Obtuvo, entre otros, los premios José María Chacón y Calvo, de ensayo y Maestro de Juventudes, que otorga la Asociación Hermanos Saíz y las Distinciones por la Cultura Nacional y Carlos J. Finlay.

Defensora incondicional de la literatura y la cultura cubanas, puso siempre su obra y sus saberes al servicio del pueblo y la Revolución.

Por decisión familiar, su cadáver será cremado. Lleguen a sus familiares y amigos las más sinceras condolencias.