Ediciones Universidad de Camagüey

Sitio de Ediciones Universidad de Camagüey, editorial de la Universidad de Camagüey "Ignacio Agramonte Loynaz"

Bicentenario del primer poema independentista de la literatura cubana (I)

A inicios de 1822 reside José María Heredia en Matanzas. En la Ciudad de los Puentes vive la familia desde su regreso de México, acogida por el abogado Ignacio Heredia, hermano de la madre del poeta, María de la Merced.

A los efectos de completar los dos años de pasantía que establece la Ley para ejercer la abogacía, colabora con el bufete del tío Ignacio. Hay unanimidad entre sus biógrafos en que esta etapa de su vida fue la más feliz del poeta, criterio que se sustenta en el disfrute de nuevas amistades y amoríos, y una activa vida literaria y social, en particular, la relacionada con el teatro, manifestación a la que se vinculó no solo como escritor, sino también como actor, al representar algunos de los personajes centrales de sus traducciones y adaptaciones dramáticas. También será la de su definitivo compromiso con la independencia de Cuba y la poesía de contenido patriótico.

En una personalidad romántica como la de Heredia, todo indica que la felicidad solo podía completarse con el desprendimiento último de sí a favor de una causa justa. Poco importó que esta causa no fuera acogida por las mayorías en los inicios, como casi siempre sucede, porque en adolescentes y jóvenes como nuestro poeta, fue lo suficientemente inspiradora como para generar un ideal libertario que duraría el tiempo histórico que le correspondería vivir.

Octubre de 1823, en plena clandestinidad Heredia concibe los versos de “La estrella de Cuba”, primer poema abiertamente independentista de la historia de la literatura cubana.

Los antecedentes, en este sentido, no solo estaban ya a la vista del joven, sino que empezaban a manifestarse en toda su real trascendencia histórica. Los ejércitos bolivarianos triunfan en Sudamérica, México obtiene su independencia justo el año de su regreso a Cuba, Grecia se levanta en armas contra el imperio colonial otomano y la restablecida constitucionalidad de España, una vez más, se ve amenazada por las retrógradas fuerzas de la monarquía nacional y europea.

Su respuesta de poeta a todo este estado de cosas no se hará esperar… Concibe la oda A los habitantes de Anáhuac, la cual aparece publicada de manera anónima por la imprenta habanera de los agentes independentistas Bejerano y Vicente Rocafuerte. La oda será su primer canto a la independencia de América. Para el escritor Leonardo Padura, “la expresión herediana es de tal madurez que en varios pasajes del poema anuncia el ideario latinoamericanista que más de medio siglo después animarán el pensamiento y la acción martianas”.[1]

Ingresa en la sociedad secreta revolucionaria Caballeros Racionales, rama matancera de la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, y escribe el poema “En una tempestad”, que da inicio con el verso: “Huracán, huracán, venir te siento”. El siguiente paso será estratégico, ingresa en la Milicia Nacional de Matanzas, cuerpo creado con el propósito de defender la amenazada Constitución. Sin embargo, a diferencia de aquellos jóvenes pro-españoles y hasta de algunos que solo quieren “vestir el uniforme militar”, según el historiador Jacobo de la Pezuela, nuestro poeta, al igual que otros amigos suyos, como Tomás Gener y los hermanos Teurbe Tolón, se suman a sus filas con el propósito de tener entrenamiento militar sin levantar sospechas de las autoridades coloniales y, llegada la hora de la proclamación de la independencia, hacerse con las armas.

En el plano internacional la situación no es menos compleja. Luis XVIII, rey de Francia, anuncia la decisión de la Santa Alianza de invadir España para restablecer el absolutismo. En La Habana, en la presentación del primer número del periódico de la juventud ilustrada, El Revisor Político y Literario, del 3 de marzo de 1823,redactado por alumnos de la clase de Constitución del Colegio de San Carlos, se lee: “Restituir la tranquilidad al seno de la dichosa y pacífica Habana, acallado el lenguaje feroz de las pasiones y acallado algún tanto el resentimiento de los odios políticos, nada es más natural y consiguiente que presentar al político ilustrado un periódico, en que se desenvuelvan materias políticas, científicas y literarias; materias, que al paso que sirvan de alguna instrucción, agraden y deleiten”.[2] En sus páginas también se publica el mensaje de los estudiantes del Seminario en apoyo a la Constitución y los diputados. El 15 de marzo, el diputado Félix Varela presenta en las Cortes un proyecto de gobierno autonómico para Cuba. Una semana después, el 23 de marzo, entran las tropas francesas en Madrid. Las Cortes se trasladan a Sevilla con Fernando VII. La traición del monarca español a la Constitución solo es cuestión de tiempo.

En tanto, la actividad literaria de Heredia, en particular, la relacionada con su obra escrita para el teatro, sigue ocupando su vida y la de la sociedad ilustrada matancera. Mientras sus colaboraciones con El Revisor Político y Literario le hacen honor al título con artículos de carácter político y poemas. Estas colaboraciones con el recién creado órgano de la juventud ilustrada habanera no se interrumpirán ni siquiera cuando viaja a Puerto Príncipe (Camagüey), donde finalmente se recibe de abogado en la Audiencia de esta ciudad, única de la Isla por esa época. Justo dos días antes de su graduación, El Revisor Político y Literario, en su edición del 16 de junio de 1823, da a conocer su canto A los mejicanos, inspirado en la caída del autoproclamado emperador Agustín de Iturbide. Hecho este último, que le permite poner de manifiesto su posición política contraria a toda libertad no nacida de la autoridad del pueblo. Poema al que le seguirá otro de mayor trascendencia histórica para la literatura cubana, cuando a menos de dos meses de la publicación del citado canto al pueblo mexicano, en el mismo periódico, el 6 de agosto de 1823, da a la luz pública su poema A la insurrección de la Grecia en 1820, donde hace su primera alusión directa a la independencia de Cuba.

Pero el hado tirano
No heló mi fantasía
Y en su fogoso vuelo arrebatado
A los siglos futuros me transporto.
Vivo en el porvenir: como un espectro
Del sepulcro en el borde suspendido
Dirijo al Cielo mis postreros votos
Por la alma Libertad: miro a mi patria,
A la risueña Cuba, que la frente
Eleva al mar de palmas coronada,
Por los mares de América tendiendo
su gloria y su poder: miro a la Grecia
lanzar a sus tiranos indignada,
ya la alma Libertad servir de templo,
y al Orbe escucho que gozoso aplaude
Victoria tal y tan glorioso ejemplo. [3]

Es del mayor interés histórico literario y hasta de orgullo nacional destacar que, con la publicación de este poema a la insurrección griega contra el yugo colonial del imperio otomano, Heredia se anticiparía en unos meses al Himno a la libertad del poeta griego Dionisio Solomo, con el cual se hizo merecedor de ser reconocido Poeta Nacional de Grecia. Coincidente con la publicación del poema de Heredia, comienza la detención de los jefes de la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, entre los cuales se encuentra el doctor Juan José Hernández, persona cercana al poeta. Son detenidos más de seiscientos conspiradores. En el listado correspondiente a Matanzas, aparece el nombre de Heredia; se dicta auto de prisión contra él.

Tales hechos son un reflejo de lo que acontece en la Península. Las tropas invasoras de la Santa Alianza toman la ciudad de Cádiz, dando fin al segundo período constitucional. Los diputados cubanos, entre los cuales se encuentra Félix Varela, son condenados a muerte, por lo que se ven obligados a huir de España con destino a los Estados Unidos de Norteamérica. Fernando VII restituye nuevamente el absolutismo.

Ante tal estado de cosas dentro y fuera de la Isla, Heredia se oculta en la casa de José de Arango, padre de Josefa de Arango (Pepilla), la Emilia de su poema epístola. A la espera de una oportunidad para salir del país, solo tiene un arma para defenderse de sus enemigos y de la frustración que le causa la abortada conspiración: la poesía. Transcurre octubre de 1823, en plena clandestinidad concibe los versos de “La estrella de Cuba”, primer poema abiertamente independentista de la historia de la literatura cubana

      “La estrella de Cuba”

¡Libertad! ya jamás sobre Cuba
Lucirán tus fulgores divinos.
Ni aún siquiera nos queda ¡mezquinos!
De la empresa sublime el honor.
¡Oh piedad insensata y funesta!
¡Ay de aquel que es humano, y conspira!
Largo fruto de sangre y de ira

Cogerá de su mísero error.
Al sonar nuestra voz elocuente
Todo el pueblo en furor se abrazaba,
Y la estrella de Cuba se alzaba
Más ardiente y serena que el sol.
De traidores y viles tiranos
Respetamos clementes la vida,
Cuando un poco de sangre vertida
Libertad nos brindaba y honor.

Hoy el pueblo, de vértigo herido,
Nos entrega al tirano insolente,
Y cobarde y estólidamente
No ha querido la espada sacar.
¡Todo yace disuelto, perdido…!
Pues de Cuba y de mí desespero,
Contra el hado terrible, severo,
Noble tumba mi asilo será.

Nos combate feroz tiranía
Con aleve traición conjurada,
Y la estrella de Cuba eclipsada
Para un siglo de horror queda ya.
Que si un pueblo su dura cadena
No se atreve a romper con sus manos,
Bien le es fácil mudar de tiranos,
Pero nunca ser libre podrá.

Los cobardes ocultan su frente,
La vil plebe al tirano se inclina,
Y el soberbio amenaza, fulmina,
Y se goza en victoria fatal.
¡Libertad! A tus hijos tu aliento
En injusta prisión más inspira;
Colgaré de sus rejas mi lira,
Y la Gloria templarla sabrá.

Si el cadalso me aguarda, en su altura
Mostrará mi sangrienta cabeza
Monumento de hispana fiereza,
Al secarse a los rayos del sol.
El suplicio al patriota no infama;
Y desde él mi postrero gemido
Lanzará del tirano al oído
Fiero voto de eterno rencor.

(Jorge R. Bermúdez / Obra de portada: “Energía”, Mario Gallardo)(Tomado de lajiribilla.cu )


Notas:

[1] Leonardo Padura Fuentes. José María Heredia: la patria y la vida.  Ediciones UNION, 2003, p. 125.

[2] Diccionario de la literatura cubana, Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1984, t. II, p. 859.

[3] El citado fragmento incluido en la última estrofa de la versión de 1823, ya no aparecerá en la edición de las Poesías, que viera la luz en Nueva York, en 1825. También el título sufrirá cambio: “Al alzamiento de los griegos contra los turcos en 1821”. (N. del A.)

 

17/10/2023

Academia Cubana de la Lengua, una institución cultural de vanguardia

El 2 de octubre de 1926 sesionó por primera vez en La Habana la Academia Cubana de la Lengua, institución cultural integrada por escritores, críticos, lingüistas y profesores, que tiene como objetivos difundir, cultivar y perfeccionar la lengua española, particularmente en su variedad cubana.

La Academia es miembro fundador, desde 1951, de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), con sede en Madrid. Por sus salones han pasado destacadas figuras de la cultura nacional como Fernando Ortiz, Enrique José Varona y Dulce María Loynaz, entre otros.

Los orígenes

Los orígenes de la Academia Cubana de la Lengua se remontan al 6 de julio de 1713, cuando por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, Marqués de Villena, se comienza a gestar la Real Academia Española (RAE).

Inspirada en la italiana Accademia della Crusca, fundada en Florencia en 1583 y en la Academia Francesa creada en 1635, encaminó sus esfuerzos a regular el uso correcto de la lengua española y preservar la culta o literaria, aunque también se interesó por la de uso común.

                                                        Facsímil del acta fundacional y estatutos de la RAE emitida por la imprenta real en 1715.

No obstante, no fue hasta el 3 de octubre del año siguiente, que la Real Academia Española inició su actividad intelectual, cuando el rey Felipe V –mediante una Real Orden de Fundación– autorizó su conformación y la redacción de sus estatutos.

Nuestros primeros lingüistas fueron nombrados de facto como embajadores del idioma en la península y el resto del mundo hispanohablante. También les concedieron algunos privilegios de la corte real.

Una vez aprobada y con protección real, una de las primeras decisiones del Marqués de Villena como jefe de la Real Academia fue nombrar una comisión que se dirigiera a palacio para agradecer al monarca.

La primera tarea que se impusieron los letrados fue la redacción de un diccionario. Ya existían otras experiencias en la propia España y en Europa, como el desarrollado por la academia italiana en 1612 o el primer diccionario en lengua francesa de César-Pierre Richelet en 1680.

Cuando Hernán Cortés y Moctezuma se reunieron el 18 de noviembre de 1519 emplearon como intérpretes a la indígena Malinche que traducía al maya yucateca y a Gerónimo de Aguilar, que de este idioma lo hacía al español. El periodo de prisioneros de ambos los ayudó a dominar sus idiomas no nativos.

Esto demostró la necesidad de los españoles de comunicarse, sumada al interés de los misioneros católicos por evangelizar a los indígenas americanos, y desarrollaron el primer diccionario bilingüe maya-español, obra anónima de religiosos franciscanos en 1577. Es conocido como Diccionario de Motul, por compilarse en este lugar de la península de Yucatán.

Para 1611 se publicaría Tesoro de la lengua castellana o española, considerado el primer diccionario monolingüe de nuestro idioma, de la autoría de Sebastián de Covarrubias. Este constituye todo un hito, no solo por ser el pionero, sino por iniciar también estos trabajos en Europa en un idioma vernáculo.

El diccionario de Covarrubias sentó las bases para el trabajo de la Real Academia que entre 1726 y 1739 publicó en seis volúmenes el Diccionario de Autoridades, que además de las definiciones, incorporó citas de diversos autores donde se ejemplifica su empleo. Desde esa fecha hasta nuestros días se han publicados 23 ediciones.

La Academia Cubana y sus antecedentes en América

                                                                                     Facsimilar del diccionario conocido como El Tesoro de Covarrubias.

Para el siglo XIX las colonias americanas iniciaron sus procesos independentistas de España y estas transformaciones políticas también afectaron a la RAE, que estaba perdiendo el vínculo con territorios que hablaban el mismo idioma.

Para 1870, la Real Academia contaba entre sus filas con tres miembros colombianos. Esto motivó el acuerdo del 24 de noviembre entre José María Vergara y Vergara, natural de este país, ante el entonces director, Mariano Roca de Togores, para la creación de academias correspondientes en los países hispanoamericanos.

De esta forma, el 10 de mayo de 1871, nace la Academia Colombiana de la Lengua, la primera en nuestro continente. Posteriormente, le siguieron las ecuatoriana, mexicana y salvadoreña. Todas ellas con el objetivo de colaborar con la RAE, participar en la elaboración del Diccionario y la Gramática, e informarla permanentemente del estado de la lengua en cada una de estas regiones.

En el siglo XX se le dio un nuevo impulso y en la década del 20 se crearon ocho academias nacionales, entre ella la cubana.

La Academia Cubana de la Lengua se funda el 19 de mayo de 1926 en Madrid y en la misma tuvieron una importante participación los integrantes de la RAE Adolfo Bonilla San Martín y Manuel Serafín Pichardo, este último cubano, así como otros prestigiosos intelectuales de la Isla como José María Chacón y Calvo y Fernando Ortiz. Pero no es hasta el 2 de octubre que realiza su sesión constitutiva.

Los miembros fundadores fueron 18 y su primer presidente fue Enrique José Varona. Las dos líneas fundamentales de acción que se trazaron fueron: la conservación y purificación de lo logrado en la variedad cubana de la lengua, y el estímulo al desarrollo de la lengua literaria, así como la promoción del aporte cubano al español general.

Desde esa fecha hasta nuestros días la Academia Cubana de la Lengua agrupa a escritores, críticos, lingüistas y profesores, empeñados en la difusión, cultivo y perfeccionamiento de la lengua española, particularmente en su variedad cubana.

En 1951 surgió la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), lo cual sería un paso importante para unificar el trabajo de las diferentes asociaciones en el mundo, principalmente en América.

Los estatutos de esta organización plantean que para conseguir sus fines sociales cada asociación debía procurar el reconocimiento y apoyo de sus gobiernos. Es de esta forma en que el gobierno de Carlos Prío oficializa la Academia Cubana y le designa un presupuesto anual.

Desde el triunfo de la revolución la Academia Cubana de la Lengua continuó contando con el apoyo gubernamental y desde 1960 fijó su sede en el Palacio del Segundo Cabo. No obstante, no todos los momentos fueron felices, la falta de reconocimiento y la compleja situación económica del país pusieron en peligro el mantenimiento de dicha institución. Gracias a la labor de un grupo de intelectuales, entre ellos la poeta Dulce María Loynaz se logró mantener la misma.

Desde enero de 2010 tiene su sede en el edificio de Santo Domingo en la Habana Vieja y continúa creciendo como una institución cultural de vanguardia. (Por: Adrián Cancino/Comunicador Social. Director de Información Científico – Técnica de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz”. Máster en Administración de Negocios.)

Abre Ediciones UC matrícula para postgrado sobre el artículo científico.

Ediciones UC, la Editorial de la Universidad de Camagüey, abrió la matrícula para el postgrado “Principios de la redacción y publicación científica. Resoluciones que norman las publicaciones. Método IMRyD. Selección de la revista. Envío  del artículo e intercambio con los árbitros. Metadatos.”

La matrícula está abierta desde el 11 de octubre en la Secretaría de Postgrado de la casa de altos estudios agramontina, y el curso abre sus puertas el 18 del actual mes.

Dirigido fundamentalmente a profesores universitarios e investigadores, este curso los dotará de herramientas indispensables para afrontar la redacción de artículos para revistas especializadas, de acuerdo a las normas actuales.

Ante cualquier duda, los interesados pueden contactar a través del correo electrónico ediciones.uc@reduc.edu.cu . (Por Olga Pardo San Román)